Final de la serie sobre las 5 tentaciones: El deseo de ser invulnerable

Como final a esta serie sobre las tentaciones del directivo, brillantemente expuestas por Patrick Lencioni, tenemos la tentación, muy humana por cierto, de no mostrar nuestra vulnerabilidad.

Los directivos no se sienten cómodos apareciendo como vulnerables en frente de sus pares, sus reportes directos o sus jefes. Creemos que perdemos credibilidad y autoridad si los demás no nos ven sólidos, capaces y fuertes en todo momento.

¿Qué nos lleva a caer en esta tentación? En mi experiencia acompañando a directivos son múltiples los motivos. Incluso que diría que son únicos para cada uno de nosotros. A pesar de dicha exclusividad, hay algunos factores comunes.

  1. Un primer factor es la visión del mundo y la vida. Aunque parece muy filosófico para algunos, este factor tiene una gran importancia para comprender como nos relacionamos con el contexto que afrontamos, con las personas y con nosotros mismos. Me es fácil confiar cuando confío en la abundancia de la vida, con cualquier cosa que sobrevenga, incluso ante el fallo y el error podré responder efectivamente, y cuando no, la vida me dará la oportunidad de aprender y crecer. La primera vez que oí esta idea me dejó impactado, fue en una conferencia en el 2010 en Florida con Lynne Twist. Nos enfrentó con la pregunta de si vivimos con mentalidad de abundancia (gratitud, plenitud, compasión, aceptación, partnership, resiliencia, responsabilidad, fe, integración, compromiso…) o de escasez (nunca suficiente, vacío, miedo, separación, fragmentación, control, competitividad, supervivencia, juicio…).
  2. Uno factor común es la creencia de que «la invulnerabilidad aporta valía.» Establecemos un sentimiento de valía mediante el mantenerme oculto, distante. Me siento seguro a distancia. No tomo riesgos, me contengo para no fallar. Muchas veces esta creencia tiene su origen en una falta de confianza y autoestima muy pronunciada, o lo contrario, un sentimiento de superioridad basado muchas veces en el «auto-engaño». Esta creencia nos lleva a actuar con frialdad guardando la distancia, nos distanciamos de los demás por las opiniones que tienen (sobretodo si discrepan de nosotros), adoptamos una postura de superioridad, más inteligente, «tengo la razón», retener su creatividad no tomando riesgos…El coste de sostener esta creencia es alto para uno mismo, para la calidad y profundidad de las relaciones que creamos en 360º y para la cultura que creamos a nuestro alrededor y para el desempeño organizativo. ¿Estás dispuesto a seguir causando dichos costes?
  3. Un tercer factor es quien lleva las riendas de nuestras elecciones y decisiones. Es parecido al factor anterior pero quizás descrito con otras palabras. Cuando la vida la dirige nuestro ego, la motivación de nuestras decisiones se basa en la aceptación y el encaje en las normas sociales, en la eficacia y mi éxito, o en la armonía y la pertenencia. Los factores motivadores son externos. Cuando nos desapegamos del ego, el driver de nuestras elecciones es vivir una vida «bien vivida», en integridad con nuestros valores, nuestro propósito y nuestra verdad. El driver en este caso es interno. ¿Estoy siendo honesto conmigo mismo?¿está esto alienado con quién estoy llamado a convertirme?¿Me da soporte esta decisión a cumplir con mi Misión? Es muy importante para el directivo en explorar esta línea espiritual para poder alcanzar la seguridad y certeza interior que me lleve a confiar. Esto supone un cambio en el liderazgo radical.

Esta tentación resta autenticidad en las relaciones. Nos desconecta de nuestra humanidad, que incluye tanto lo bonito como lo no tan bello. Mostrar humanidad potencia la veracidad y hace al líder fuerte, creíble y los demás le otorgan autoridad. Nos acerca a los demás y nos impulsa a avanzar juntos ya provechar todas las fortalezas y talentos para acometer los retos actuales con los máximos recursos.

¿Eliges la confianza por encima de la invulnerabilidad? Es el valiente paso que puede impulsar tu liderazgo de forma definitiva

 

vulnerabilidad

Recomendaciones para el líder: ¿cómo ir más allá y crear espacios de trabajo más creativos, sostenibles y satisfactorios para todos?

 

 

 

 

  • Pedir ayuda a los demás y comunicar los dilemas que sostenemos al tomar una decisión. Exponer abiertamente «no se como hacerlo» genera confianza en el espacio y empodera el liderazgo de todos.
  • Invitar proactivamente a los demás a cuestionar y hacer challenge a tus ideas. Si realmente estás abierto al debate y contraste, los demás te lo devolverán con respeto y honestidad. Además, permitirás que otros muestren su vulnerabilidad y mostrando lo que realmente está ocurriendo.

 

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