El líder como creador de atmósferas estimulantes

La semana pasada en la entrada escribía sobre los principios que te permiten ser un líder facilitador. Esta semana me enfoco en las fortalezas, habilidades y competencias en las que sobresalen la cultura de los equipos a los que todos deseamos pertenecer. Dichas fortalezas las vemos muy presentes en la cultura de dichos equipos y en el ADN de los miembros de los mismos.

En ocasiones son sus elecciones y decisiones las que contribuyen a crean en su entorno contextos de trabajo estimulantes, retadores y sostenibles. Otras veces es la influencia del contexto en los individuos los que hacen emerger estos comportamientos.

Recuerdo un fantástico libro, La Clave del Éxito de Malcolm Gladwell donde nos muestra que factores contribuyen a la expansión de una epidemia. Un factor clave es el contexto. Los líderes se responsabilizan del contexto, lo perciben y saben manejarlo para que se expanda la epidemia que han visualizado.

Te propongo te preguntes con qué frecuencia muestras estas fortalezas en tus elecciones y decisiones. También en qué medida las percibes en tu entorno laboral en el día a día.

¿Cuáles son las fortalezas que crean este entono mágico de trabajo?

Dichas fortalezas las resume brillantemente Philip Sandahl (Master certified Coach, Certified Professional Co-Active Coaching y Fundador de Team Coaching Internacional (TCI), en su investigación amplia sobre las dinámicas sistémicas de los equipos en el entorno empresarial.

Su enfoque se basa en una perspectiva sistémica de los equipos, un enfoque diferente al que se ha venido usando tradicionalmente. Antes el trabajo se enfocaba en los individuos. La mejora de los equipos se fundamentaba en le desarrollo individual de los miembros del mismo, y especialmente se venía trabajando con el líder formal e institucionalizado del equipo. Esta como vemos hoy es una perspectiva muy limitada de la realidad de un equipo. Existen otras dimensiones clave que no se tenían en cuenta.

El enfoque sistémico reconoce que los individuos influyen en el sistema y también (aquí está la novedad), el equipo tiene una influencia poderosa en el comportamiento de los individuos. Seguramente tú lo has experimentado en numerosas ocasiones. Cuando la motivación del equipo está por los suelos no te comportas igual que cuando las sensaciones del equipo son de desbordante euforia. Los equipos se desenvuelven en una cultura o atmósfera. Se crea unas condiciones determinadas que impulsan o limitan a sus miembros.

Atmosfera

En el enfoque sistémico diríamos cambia la cultura y cambiará el desempeño del equipo. La labor del líder es gestionar la cultura, las corrientes energéticas y emocionales, la atmósfera en la que se desenvuelve el equipo

El rol del líder ha evolucionado en los últimos años. Ha pasado de gestionar tareas e individuos a liderar equipos y trabajar con la atmósfera.

La labor del líder facilitador es captar la cultura, reflejarla al equipo, y genera co-responsabilidad en los miembros del equipo para evolucionarla. Este es también el corazón del coaching de equipos.

Líder = co-creador de atmósferas

A continuación verás el cuadro resumen de las fortalezas mágicas que sobresalen en los contextos dónde emerge el liderazgo pleno de sus miembros. Philip Sandahl las clasifica en dos grandes categorías, aquellas vinculadas más a la productividad y las vinculadas a la positividad. Todas ellas están interconectadas. Se clasifican de esta forma porque se vinculan a las mediciones fundamentales de un equipo.

  • PRODUCTIVIDAD: La capacidad de desempeñar las funciones y realizar las contribuciones esperadas por la compañía a la que pertenece el equipo.
  • POSITIVIDAD: La capacidad de relacionarse de forma óptima para interactuar con éxito y trabajar en equipo obtenido el máximo potencial de todos los miembros.

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Si no hay ninguna barrera en el equipo, las fortalezas se muestran al máximo nivel, creando una atmósfera estimulante y excitante de trabajo, donde los miembros se sienten orgullosos de pertenecer.

Cuando estas fortalezas están presentes la atmósfera está llena de posibilidades y de aventura. Hay enfoque, acción y movimiento. Se siente un gran «SI» en el ambiente y pase lo que pase en el contexto, en el seno del equipo ocurren cosas buenas. Hay sensación de innovación, de evolución y transformación para responder con eficacia a los retos que se van encontrando. Es un ambiente dinámico y despierto. Se percibe una concentración total en el objetivo. Es un ambiente con chispa! 

Para que esto sea posible, el líder debe ser consciente sobre la atmósfera. saber captarla y saber como influir para que evolucione hacia las fortalezas descritas.

¿Pones la atención en la atmósfera de tu equipo?

Poner la atención en ella te permite trabajar con ella y crear co-responsabilidad a todos los miembros del equipo visualizando la brecha entre lo que estamos creando juntos y lo que podríamos tener.

Tu rol como líder se expande, se hace más complejo y a al vez más apasionante! Eres un creador de atmósfera para que fluya el equipo hacia donde desea hacerlo de forma natural. También permitiendo a las personas expandirse y florecer hacia donde realmente el ser humano, en esencia deseamos.

 

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