Liderazgo, Visión y Sombra

Estas últimas semanas estoy trabajando con el Comité de Dirección de España de una empresa multinacional líder en servicios de ingeniería e I+D. Tenemos el privilegio de acompañar en procesos de coaching individual a algunos de los máximos ejecutivos de la firma. En el último año todos ellos han realizado un potente ejercicio de valoración 360º sobre la efectividad de su liderazgo. Este es un ejercicio valiente, que solo por ello vale la pena ser reconocido.

La herramienta que hemos utilizado es el Leadership Circle Profile, de The Leadership Circle. Una potente herramienta que forma parte de nuestra metodología fundamental de trabajo.

Una vez los miembros del equipo directivo tuvieron su sesión de debriefing de resultados y sus procesos individuales de acompañamiento,  agregamos sus resultados y creamos el informe agregado para ver dónde estaban como equipo, que dinámicas de interacción viven y cuál era el impacto que están teniendo en la organización. La sesión conjunta fue fantástica para desvelar los retos a nivel de de este equipo y crear juntos la agenda de liderazgo.

En la brillante conversación que tuvieron se podía identificar la tensión entre Propósito y Seguridad.

Por un lado sostienen juntos una potente Visión. Muestran un anhelo por trascender y servir a la organización. Cuando se conectan con ello emerge su mejor versión, la parte de ellos más valiente y empoderada. En el momento de tomar decisiones, comprometerse y avanzar saliendo de la zona de confort para cambiar las cosas a mejor, se enfrentan a sus miedos y dudas. El diálogo interior y la energía oscila entre el anhelo y la aspiración a evolucionar y mejorar, y el miedo a no saber hacerlo y empeorar las cosas. Esta tensión está presente en la vida de todos nosotros. Ser líder, ser protagonista en tu vida significa sostener esta tensión.

 

El poder vivir la Visión depende de esta práctica. Es descender a entrar en contacto con nuestros miedos al servicio de trascender. Entramos en el terreno de lo que nos da miedo, nos crea ansiedad o conectamos con nuestros conflictos internos que nos dirigen de forma reactiva y que nos hacen actuar de forma inconsistente en contra de nuestra Visión. En esta práctica nos movemos hacia nuestras dudas, desconfianzas y miedos.

¿Cuál es la mejor forma de aproximarse a esta lado más sombrío y oscuro de nosotros mismos? Con espíritu de estudiante, con amplitud de miras y curiosidad. Debemos explorar debajo de dichos miedos con valentía, y escuchar la conversación interna que mantenemos con nosotros mismos. Vamos avanzando en la conversación hacia la causa, la fuente original, las creencias y presunciones que dirigen nuestro IOS (sistema operativo) reactivo.

 

Afrontamos estas creencias y presunciones con valentía y compasión hasta que vemos la “ilusión” en ellas, y reconocemos el efecto de esta ilusión en nuestro comportamiento. Vemos como nos hacen actuar en modos que son inconsistentes con la persona que deseamos ser y la forma como deseamos vivir. Al reconocerlo, nos liberamos de su tiranía, volvemos a recuperar la libertad para actuar, tenemos más opciones disponibles. Nuestro espectro de opciones se amplía.

Para transformarnos y seguir creciendo es necesario ver aquellas partes de nosotros que no están aún preparadas para encarnar, vivir conforme a nuestra Visión. Aquellas partes que son aún pequeñas, asustadizas, reactivas, controladoras, demasiado prudentes…

No se trata de resolver o arreglar nada. Esta es la parte que veo genera más dificultad en mis clientes de coaching. Les cuesta vivir con esos miedos, les cuesta entender que la clave es no resolverlos, sino aceptarlos. ¿Cómo? me preguntan una y otra vez. Están convencidos que eso no es bueno y que hay que eliminarlo. Ni resolverlo, ni por supuesto, huir de ello. Se trata de reconocer que el obstáculo somos nosotros mismos.

El compromiso con la Visión crea la plataforma para crecer nosotros, hacer crecer aquellas partes que aún no han madurado.

La nueva Visión reta el statuo quo de quienes somos, como vivimos y lideramos. La Visión reta la forma de ver las cosas. Si no vemos nuestra “responsabilidad” en cómo son ahora las cosas y cambiamos nuestra mente (reescribir el código de nuestro IOS que nos hace ir en piloto automático), seguiremos actuando, liderando y viviendo como siempre. Socavando toda Visión con la que nos comprometemos. El juego interior dirige el juego exterior. El tomar consciencia de los miedos y retos internos que vivismo es un ejercicio fundamental.

Por ello, el trabajo con el Propósito y la Visión nunca se termina. Nos impulsa a seguir creciendo hacia una persona líder más amplio, más complejo y completo que desea emerger. Nos estira como un chicle. En el momento que tomamos la decisión de retarnos hacia la Visión, encontramos los miedos y dudas en la puerta.

La Chispa detrás del miedo arde dentro, siempre esta energía, siempre esta tensión existe para crecer.

Elegimos muchas veces el confort frente a retarnos para crecer. Pero esta elección no es tan cómoda como parece. Lo que parece ser una elección por el confort y la seguridad es una forma de gestionar la ansiedad a corto plazo. A medio plazo nos hace ser cada vez más asustadizos y limitar nuestras posibilidades. Nos desconectamos del propósito, comprometemos la Visión sin darnos cuenta y nos preguntamos porque todo se nos hace tan difícil. La ilusión, motivación y energía se apaga.

¿Por qué me cuesta tanto avanzar? es la pregunta que nos asalta cada mañana. Esta es una cuestión habitual que muchos directivos aportan a la sesión de coaching.

La alternativa es conectar con el Propósito, aterrizarlo en una Visión y tratar con nuestros miedos y inseguridades. Las tres prácticas van juntas. La Visión nos reta a pensar diferente, seguramente en modo que nuestro IOS de creencias y presunciones no puede manejar. Cuando la Visión aventaja al IOS y contradice la identidad actual del statuo quo, sentimos miedo, dudas y conflicto interno. Este sentimiento natural significa que nos estamos adaptando al reto, nos estamos restructurando. Estamos creando un nuevo IOS diseñado para vivir nuestra Visión.

No podemos perseguir Propósito y seguridad a la vez. Debemos elegir. Nuestra alma no está interesada en la seguridad. El alma sabe lo que desea, está preparada para la aventura, y no está dispuesta a comprometerse. Esta es la elección más crucial que hacemos en la vida.

Esta va a determinar la calidad y la naturaleza de nuestro liderazgo. Sin la práctica del descenso, para encontrarnos con nuestras dudas y miedos, vamos a tolerarnos una vida arreglada, plana y sin viveza y colorido.

En conclusión, con el equipo directivo con el que trabajamos que os presentaba al principio, se percibe claramente esta tensión en el momento de tomar la decisión de cómo seguir o avanzar. por un lado desean ir a más, se nota, se percibe en sus conversaciones. A la vez les paraliza el reto cuando no tienen certeza de que van a conseguir una vez hayan arriesgado invirtiendo tiempo en ello y mostrando su cara más vulnerable unos a otros. Sin saberlo quizás, ya están avanzando al simplemente abrir la conversación. La suerte que tienen es que el Presidente Ejecutivo desea abrazar el reto y les ayuda a avanzar en la conversación exponiéndose y arriesgando él en primer lugar. Deseo que consigan comprometerse juntos en este camino de crecimiento y altos beneficios para ellos y para el resto de la Compañía.

Conseguir maestría en el liderazgo de nosotros mismos y de los demás no es un simple proceso de afirmarse en nuestras fortalezas, valores y propósito, mientras ignoramos nuestras áreas más oscuras o inmaduras sin desarrollar. En realidad, es un camino de reconocer nuestras fortalezas, integrando al mismo tiempo nuestras áreas sombrías.

Se trata de afrontar con honestidad y valentía la sombra y reconciliar todas las facetas que conviven en nosotros. Carl Jung lo llamaba “Growth toward wholeness” (Crecimiento hacia la integralidad o plenitud).

Antes de acabar, compartir con vosotros que el pasado miércoles tuve la suerte de realizar una conferencia en Esade Barcelona para antiguos alumnos y este fue el tema estrella de sus preguntas y inquietudes. ¿Cómo trabajar con la sombra y esta corriente de descenso?

Deseo os sirva y no olvidéis conectar con los miedos y sombras, a la vez que os impulsáis hacia vuestras aspiraciones y sueños. Seguimos avanzando todos juntos.

 

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