Liderazgo y gratitud

La semana pasada tuve la suerte de trabajar con el equipo directivo de unas bodegas vinícolas más importantes hoy en España y en el mundo. Me siento afortunado por varios motivos y deseo compartirlos con vosotros.

El proyecto, o mejor dicho, la historia que están construyendo juntos es la bomba. Es magnética, es inspiradora y es emocionante. Después de estar con ellos durante tres días creo empezar a descubrir el porque de su éxito y por qué me enamoran sus vinos. Lo que se hoy es que las personas que trabajan en estas bodegas son excepcionales. Detrás de una historia tan increíble hay personas singulares. Pero lo que hace a estas personas diferentes no son sus capacidades, no son sus planes y estrategias. El factor clave según me dice mi corazón es aquello que les mueve.
La pasión que muestran todos, sea cual sea su área de responsabilidad es admirable. Ante las situaciones tan complejas que afrontan, salen adelante con una energía y una ilusión imparables.

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En segundo lugar me llama la atención sus valores, aquellas cualidades humanas positivas que perfuman la forma como hacen las cosas. Sobretodo, me impacta la forma como los defienden y los demuestran segundo a segundo. Esto es algo que en pocas ocasiones había visto antes en mis 15 años de carrera acompañando a empresas y directivos. De entre los valores que muestran, uno que sobresale es la humildad. No os podéis imaginar, ni yo puedo describir su humildad. Propietarios, directivos, enólogos, etc…que por donde han situado sus vinos, y como habla de ellos todo el mundo podrían estar “enDiosados”, se muestran serenos, equilibrados y con los pies enraizados en su humanidad. Saben que son humanos, que en ocasiones actúan bien y en ocasiones se equivocan. Lo que no pierden nunca es la honestidad. Son honestos con ellos mismos y no se hacen trampa. Tienen el “ego” mejor domado del oeste!

Por todo ello, conocerles ha sido descubrir un modelo de líderes reales, fuera de los libros y las teorías. Demuestran que hacer las cosas con humildad, integridad y voluntad de contribuir, genera un impacto especial. Es un regalo para los que se cruzan en su camino. Gracias Maestros! Si que es posible. Se que como son humildes, al leer esto lo negarán, pero son ejemplo a nivel planetario, sin pretensiones y sin haberlo buscado.

Como podéis notar he salido inspirado y esperanzado. También comprometido y con ganas de explicarlo en los siguientes lugares donde tenga la fortuna de trabajar.

Muchas veces me preguntan mis clientes por ejemplos reales del liderazgo honesto y humano en el que creemos en Addventure. Ahora ya tengo un ejemplo próximo y real que puedo compartir. Se que va a ser fuente de inspiración.

Un segundo motivo del sentimiento de gratitud que late en mi corazón os lo comparto a continuación. En conversación con Pablo Tovar, mi socio, amigo y maestro, exploramos la diferencia entre actuar desde una posición de víctima o desde una posición de líder. Conversando con él (que conversaciones maestro!) apuntaba él un matiz que me ha sorprendido y lo comparto porque os puede servir.

Estar en posición víctima es un inhibidor de la responsabilidad. Nos sitúa en la inocencia. Os resulta familiar “Es que…he reaccionado así porque tu dijiste tal cosa…tu me has….ellos me han…la empresa me dice, el sistema es un desastre….el proceso no funciona…”. De esta forma, no tienes culpa de nada, te exime de responsabilidad. El sentimiento de “inocente” no te permite asumir la responsabilidad de tu impacto. Aquí no hay nada que cambiar. Son factores externos los que te llevan donde estás. Son los demás, son elementos externos los que deben cambiar. Esto me lleva a buscar en mi entorno personas poderosas, en mejor disposición que yo, con más autoridad y capacidad para que te arregle el “problema”. Los otros son poderosos, yo no lo soy.

Una suposición bajo esta perspectiva es que en el mundo hay poderosos, gente con capacidad para hacer que pase lo que quieren, que pueden crear su realidad y también hay débiles, dependientes, sin capacidad de hacer que pase lo que deseen. En la posición de víctima tú mismo té sitúas en esta segunda categoría. Todos tenemos la posibilidad de ser líderes, de actuar asumiendo la responsabilidad.

Esta inocencia debilitadora no te permite ver dónde hay espacio para poder cambiar las cosas. Tienes una mirada limitada ante las situaciones. Te ves a ti mismo con menos capacidad de la que realmente tienes. Te empequeñeces y te minas. Vas minando el concepto de ti mismo, tu autoestima y la capacidad de acción que tienes.

Ver y sentir que podemos cambiar las cosas, que somos resolutivos, que podemos ir más allá de lo que creemos nos refuerza y nos hace crecer.

Asumir la responsabilidad nos pone en posición de liderazgo, en posición de crear la realidad que deseamos y en contribuir, aportar valor a los demás y contexto en el que estamos.

Notar la diferencia entre cuando soy líder (responsable) y cuando no, me permite ser más consciente e intencional en lo que hago. Me hace actuar con atención plena observando mi impacto. Busco proactivamente en las situaciones que no me satisfacen que puedo hacer, que puedo yo cambiar. Me hace entrar en mi Zona de Ocupación que decía Stephen Covey en su bestseller, los 7 hábitos de la gente altamente eficaz.

La invitación es asumir con valentía nuestra responsabilidad para situarnos en una posición de mayor aportación contribución. Somos co-creadores de nuestra realidad, cuanto antes lo asumimos y nos activamos antes haremos realidad la vida que deseamos.

Me siento afortunado de disfrutar de este tipo de conversaciones, de hacer este camino de exploración y descubrimiento con otras personas curiosas y sabías cómo clientes, colegas, maestros y amigos como Pablo.

Disfrutad y haced disfrutar haciendo sentir afortunados a los que os rodean.

Que tengáis una buena semana!

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