Líderes persiguiendo el tesoro de la confianza…

Todos buscamos y nos sienta bien sentirnos con confianza. La necesitamos para afrontar situaciones retadoras, para decir a otra persona lo que pensamos y sentimos o para tomar una decisión.

Los directivos con los que trabajo, después de tomar conciencia y ver hacia dónde desean enfocarse y cambiar, se topan en la implementación con las dudas. Desean trabajar la confianza para actuar con seguridad y convencimiento. Quieren estar tranquilos, dormir bien.

Escucho en boca de muchos, “Mi problema es que lo tengo claro, sé que debo hacer, quiero hacerlo, pero no estoy del todo seguro de que funcionará. ¡Me falta ganar confianza!”

Muchos se sorprenden cuando les digo que la confianza es como perseguir a tu propia sombra. De pequeño, con mis amigos jugábamos a pisar nuestra sombra. Nunca lo conseguíamos. Cuando saltábamos y corríamos ella corría más que nosotros, iba siempre por delante.

El mecanismo para ganar confianza funciona igual. Parece que está siempre fuera de nuestro alcance. Entonces, ¿cuál es el problema de base?

¡La confianza no debemos perseguirla, ella nos debe perseguir a nosotros!

Actúa, empieza, hazlo y la confianza vendrá a por ti.

Esto lo hemos experimentado todos, pero lo olvidamos rápidamente. En nuestra mente se libra una discusión importante, entre la mente racional, el corazón y el instinto.

Ante ciertas situaciones y decisiones complejas es donde este diálogo se hace más evidente. Una voz apuesta por analizar, planificar, pensar en los posibles escenarios negativos, juzgar, preocuparse. Otra voz nos dice que estamos listos, que vayamos a por lo que anhelamos. Predomina muchas veces en el diálogo la duda, el miedo a equivocarnos y en las consecuencias que eso puede tener. Veo a muchos líderes actuando atrapados en el miedo. Perderé mi estatus, pensarán que no estoy a la altura, son ideas que les atormentan.

Este diálogo antes de iniciar la acción, nos lleva a empezar a dudar. Sentimos que la decisión no es lo óptima, dudamos y la confianza se aleja velozmente. Cuanto más difícil y arriesgada es la decisión, dudas y más dudas. La confianza no aparece por ningún lado.

Los Directores Generales y sus equipos deben decidir con agilidad y resolver dilemas y complejas decisiones con un nivel de incertidumbre cada vez más alto

El nivel de certeza que tienen es muy bajo, y aún así deben tomar decisiones de gran impacto en sus equipos, empresas y en la sociedad. En este contexto, que muchos definen como VUCA (Volátil, Incierto (Uncertain en inglés), Complejo y Ambiguo), aprender a tomar riesgos y actuar sin certezas es fundamental para liderar con efectividad.

La confianza es lo que todos anhelamos. La confianza aparece cuando empieza la acción. Al empezar a actuar y tomar decisiones, nuestra mente más analítica pasa a un segundo plano.

La atención se centra en la acción

No tienes más información que hace unos minutos, el siguiente paso que vas a dar está igual de indefinido que antes, pero ahora tu mente tiene otro juguete con el que distraerse, la acción. Lo que importa es lo que sucede en el presente delante de ti. A medida que estás enfocando tu atención en el presente en la acción, la confianza aumenta, otra voz aparece diciendo “No es tan difícil como parecía”.

Al actuar se diluyen las inseguridades, accedes a otras capacidades y conocimientos diferentes, la certeza empieza a crecer dentro y te va permitiendo actuar cada vez con más agilidad y soltura.

La confianza crece porque te vas probando a ti mismo que es posible. En lugar de vivir en tu cabeza, en tus suposiciones y en el futuro, te centras en el aquí y el ahora y te concentras en lo que estás haciendo. La confianza crece en medio de la acción.

En el segundo que te paras, empieza a disminuir la confianza. Se empieza a evaporar.

Los líderes efectivos saben que cualquier movimiento es un buen movimiento

Adaptando una de las leyes del movimiento (1)de Sir Isaac Newton “Cualquier objeto en reposo, permanece en reposo y un objeto en movimiento permanece en movimiento”. A menos que fuerzas externas le obliguen a cambiar. ¿Lideras de dentro hacia fuera o de fuera hacia dentro?

  • (1) Corpus omne perseverare in statu suo quiescendi vel movendi uniformiter in directum, nisi quatenus illud a viribus impressis cogitur statum suum mutare.
  • Todo cuerpo persevera en su estado de reposo o movimiento uniforme y rectilíneo a no ser que sea obligado a cambiar su estado por fuerzas impresas sobre él.

Uno de los peores enemigo del líder es la parálisis, el pensar demasiado y utilizar las excelentes capacidades de análisis y juicio en tú contra. Otro es el actuar en base a la voluntad de otros y no en base a su propio deseo y sentido (las fuerzas externas).

Actúa ágilmente, muévete conectado con tus Valores, tu Propósito y tu Visión (desde tu esencia), y la confianza vendrá a ti. Construir el liderazgo de dentro hacia fuera, empezando por confiar en nuestra intuición y en lo que es importante para nosotros. Ponte en marcha y permanecerás en marcha, párate y quedarás estancado.

Ahora me viene a la mente esta frase que últimamente veo en muchos sitios:

¿Tomas algo para ser feliz? Si, decisiones

Darles muchas vueltas a las decisiones, prepararse en exceso, hacer planes de acción, to-do-list, nos puede situar en la actitud de esperar que venga la confianza y esperando el sentimiento de “Estoy listo al 100%”.

La confianza real y la sensación de certeza aparece cuando nos obligamos a pasar de la idea a seguir el impulso de la voluntad y empezar a hacer.

Un ex-colega de trabajo, los días previos a los talleres de liderazgo que facilitábamos juntos, no dormía, se preparaba durante las 24 horas del día esperando el día de inicio estar confiado y sintiéndose seguro. Qué le ocurría, pues que cada hora no dormida le hacía sentir que aún no estaba listo, el día del taller era un zombi lleno de conocimiento pero con nula energía para la acción.

Este es el reto para los CEOs y los líderes de las organizaciones hoy, dedicar el tiempo justo al análisis y la preparación y actuar con menos certeza. Confiar más en su intuición y sobre todo, ponerse en marcha. ¡Aún no teniendo claro el siguiente paso actuar! Centrar la mente en la acción y no en el análisis y el futuro.

¡Traer la mente al aquí y al ahora!

Ahora no estoy seguro de que este escrito esté suficientemente bien. Me lo he leído tres veces, y cada lectura más dudo. Más contenido creo que podría incluir, también veo que sobran cosas…ay, dudas y más dudas…Podría estar mejor, seguro, pero voy a ser consecuente con lo escrito…le doy al Intro y a dormir!

3 Comments

  • Alex Díaz

    5th junio 2018 at 11:14

    Buenos días Daniel,

    Como siempre, encantado de leer tus reflexiones.

    Por colaborar un poco y con toda mi buena intención, diría que cuanto más se conoce uno así mismo, más conoce a los demás…. del mismo modo, cuanto más se aprecia uno así mismo, más aprecia a los demás, clave para generar confianza. Dicho esto, en cada reflexión particular y viendo como uno aprecia a los demás, podrá ver o al menos plantearse, cuales son sus barreras limitadoras y como son las que no le permiten avanzar más rápido hacia su objetivo deseado. Quizá, esta pueda ser la clave para solucionar lo que a uno no le gusta de si mismo y convertirse paulatínamente un motor generador de la confianza en el otro, para poder disfrutar de su talento, que sin duda el otro tiene y al menos de media, como el de uno mismo.

    El análisis que la conciencia hace de uno, es automático e inmediato, algo que se ha alimentado durante años con el conocimiento de la acción de cada día y particularmente, como dice tu artículo y desde mi punto de vista, confiar en esa “intuición” (procesador automático del cerebro, que trabaja a gran velocidad y que no dominamos más que en pequeña parte, pero que está alimentado por nuestras acciones y experiencias vividas voluntariamente e involuntariamente, sumado a la genética) es muy bueno hacerle caso, con la prudencia que la propia intuición exige en cada etapa.

    Un afectuoso saludo

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  • Roberto Febrer

    5th junio 2018 at 17:16

    Hola Daniel, te sigo desde el principio y me has dejado huella. Me gusta saber del fondo de tus palabras, donde el sentido cobra fuerza y las emociones le dan vida. Un placer como siempre. Un fuerte abrazo ! Roberto.

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