Mastering Leadership


Hace un tiempo disfruté leyendo un libro lleno de tesoros para todos aquellos interesados en el desarrollo del liderazgo y el crecimiento personal. Me gustaría compartir algunos de ellos con vosotros.

El libro al que me refiero es Mastering LEADERSHIP: An Integrated Framework for Breatkthrough Performance, de Robert J. Anderson y William A. Adams.

Los autores exponen extraordinarias ideas, reflexiones y conclusiones. Comparto muchas de ellas y van en la línea de lo que vemos que funciona en los procesos de desarrollo de liderazgo que realizamos en AddVenture.

La lectura también me ha hecho conectar con un muy buen recuerdo de principios de este año. Realizamos junto con Dori Ben-Chanoch, colega de la Faculty del Programa de Liderazgo de CTI y extraordinario coach ejecutivo, un taller para la Comunidad de Certificados de The Leadership Circle en España a inicios de este año.

Vayamos a las reflexiones que me sugirió la lectura. Los autores del libro identifican cuatro premisas fundacionales para el desarrollo del liderazgo.

  • La estructura influye enormemente en el resultado
  • “Somos una estructura”
  • A través de la estructura creamos nuestra realidad
  • Para alcanzar mayores resultados, es necesario “re-componerse”.

Como se ve, cada una tiene su miga. Empecemos por el principio, premisa 1.

La estructura influye enormemente en el resultado

El resultado está condicionado por la estructura. Este es un principio sistémico. Los resultados de un sistema vienen determinados de forma importante por su estructura. Para entenderlo mejor yo que soy de letras y no ingeniero, me ayuda el ejemplo del campeonato del mundo de motociclismo. Sin ser un experto en ello, creo que las motos y su puesta a punto determinan de forma importante la posición de los pilotos en una carrera del campeonato del mundo. Por muy bueno que sea el piloto, por mucha motivación y energía ponga en su conducción no puede ir más allá de lo que permite la estructura de la moto que pilota. Por eso hoy en día la telemetría y la ingeniería son un factor crítico, al que se suma la valentía (o locura diría yo) de los pilotos poniendo en juego su vida por el espectáculo.

La estructura es el factor determinante del rendimiento de un sistema. La persona, el líder, es un sistema. Sus resultados vienen muy determinados por su estructura.

“Somos una estructura” 

La segunda premisa es Tu eres una estructura! En términos de un líder, ¿a qué nos referimos al hablar de estructura? La mente, el corazón, nuestro cuerpo tienen una estructura que nos hace interpretar el mundo exterior de una forma determinada. Tenemos una mente que piensa de una forma determinada.

Ya hace algunos años que Tim Galloway acuñó el concepto de Inner game. Disponemos de un sistema complejo imbricado de creencias, pensamientos, miedos, fijaciones, valores, deseos que podríamos comparar con el sistema operativo de un ordenador. Esta es tu estructura, algunos le llaman tu carácter o ego. Es la estructura que condiciona tus resultados. Tu comportamiento, tus decisiones, tus palabras, el outer game, son reflejo de tu mundo interior.

Cuanto más evolucionado es el sistema operativo (la estructura), dispongo de mayor capacidad para gestionar tareas complejas, soy más ágil y rápido en adaptarme y resolver los retos que afronto. Además, identifico más y mejores opciones a llevar a cabo.

Una estructura amplia les permite crear desde el caos, sentirse seguros y gestionar perspectivas complejas y dilemas nada sencillos.

Los directivos con los que trabajamos se sienten superados, perciben que hay algo que les limita. Sienten que las capacidades que les permitieron superar retos en el pasado ahora les son insuficientes, no les acaban de servir. Lo que están sintiendo es que la estructura les ha quedado limitada para responder con eficacia a los retos actuales. Es aquí donde el Coaching de desarrollo (Developmental Coaching) les es un resorte de gran ayuda.

A través de la estructura creamos nuestra realidad

La tercera premisa se refiere a que a través de la estructura damos sentido a la realidad en la que estamos en cada momento. El sistema operativo trabaja por debajo de la superficie, a un nivel sutil. Funciona la mayor parte del día a un nivel inconsciente, con lo que no lo percibimos fácilmente. Pero la verdad es que tiene el control total.

Si no somos conscientes y no lo conocemos, el sistema operativo nos tiene a nosotros. El sistema operativo, que está dirigiendo la “película” enfoca nuestra atención. De los múltiples hechos y sucesos que están ocurriendo al mismo tiempo en la escena, nos fijamos en aquello que el sistema operativo decide. El criterio clave para el IOS (Internal Operational System) es lo relevante para la seguridad y el confort de la persona a la que ayudo a operar.

Al dirigir la atención a un lugar determinado, creamos un contexto particular, derivándose del mismo las elecciones que hacemos y las decisiones que tomamos. En definitiva, a través de la estructura somos los creadores de nuestra realidad.

Tener la capacidad de profundizar en este territorio de lo invisible y poder percibir como nuestro sistema nos dirige, es una cualidad fundamental. Nosotros la llamamos, ampliar tu nivel de consciencia. Es momento de observarse desde fuera para no ser esclavos de nuestro sistema operativo y de nuestras perspectivas limitadas.

Para alcanzar mayores resultados, es necesario “re-componerse”

Finalmente, actualizar permanentemente la estructura, el IOS. Reconstruirlo es la estrategia de avance hacia mayores niveles de plenitud, satisfacción y adaptación a los retos que nos enfrentamos en la vida adulta. En términos de los líderes y las empresas, es el camino hacia un liderazgo más efectivo en el entorno VUCA actual.

Esto conlleva varias decisiones que no son fáciles para muchos de nosotros. La primera y más difícil creo, es la decisión de renunciar, desapegarte de una estructura que hasta este momento te ha servido. Es pasar de la certeza a la incertidumbre. Plantearte cambiar tu “identidad”, tu ego y tu carácter.

Soltar esta estructura provoca vértigo y muchos no son capaces de dar el salto a pesar de saber los grandes beneficios esperando al otro lado. Prefieren seguir con su identidad que ahora les limita, que no les da plenitud, ni satisfacción pero si certeza.

En estas situaciones, momentos de la verdad dónde debamos elegir a mi me sirve preguntarme ¿en quien me estoy convirtiendo eligiendo la certeza limitada? De verdad deseo elegir vivir a no perder? Si escucho bien en el fondo de mi corazón percibo un deseo humano de jugar a ganar! Este impulso muy interno, me da muchas veces la valentía para elegir desapegarme de la certeza para conectar con mi grandeza.

Esta fue la reflexión mirando por la ventana del avión sobrevolando el Golfo de Mexico. Deseo seguir creciendo y para ello elijo entrar en lo desconocido y la incertidumbre, a veces en el miedo, a cambio de sentirme pleno, satisfecho y habiendo hecho lo máximo. De esta forma siento que realizo mi Propósito y mi contribución. Esto me sitúa en una perspectiva de servicio a los demás y me aleja cada día un poquito más de la perspectiva del ego, la separación y el soberbio pensamiento de poder controlar la vida a mi alrededor.

Este creo va ser un camino largo, más largo que las maratones que tanto disfruto. No se si llegaré a conseguir completar el trabajo. Creo que será de por vida, pero cada paso que doy en esta dirección más vivo me siento y más disfruto.

Y tu ¿actualizas tu sistema operativo? ¡Me encantará que me cuentes tu experiencia en los comentarios!

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