¿Por qué fracasan los altos directivos?

Uno de los grandes desafíos de un CEO, o cualquier líder de alta dirección, es no verse atrapado en las complejidades y trampas de su rol. Para no dejarse llevar por dichas trampas, debemos aprender a incorporar cinco comportamientos que nos llevan al éxito en tan compleja empresa.

Es difícil adueñarse de estos cinco comportamientos porque cada uno de ellos lleva asociado una tentación. Lo llamamos tentación porque es una flaqueza común en todos nosotros. Todos estamos expuestos a ellas, y los altos directivos si cabe más aún.

La complejidad es que muchas de ellas no parecen flaquezas en nuestras vidas. En ocasiones han sido alabadas por otros y no vemos la sombra de la mismas. Así pues, no es fácil verlas como debilidades y no es fácil reconocerlas en uno mismo. Podríamos abrir un complejo debate sobre si son debilidades o por el contrario, son virtudes. Lo que si sabemos es que cuando desempeñamos un rol directivo estas tentaciones son contaminantes que ponen en peligro nuestra carrera y la trayectoria de la compañía que debemos liderar con éxito.

Veamos con atención la primera de dichas tentaciones. Te recomiendo que la leas con atención y no te precipites al negar que no has caído en ella. Esta reflexión puede ser crucial en este momento de tu carrera profesional como líder. Se merece tu máxima atención.

Como hemos visto no es fácil ver en qué tentación estoy cayendo en este momento y todas ellas son comunes en todos nosotros.

La tentación número 1

El principio más importante que todo ejecutivo debe incorporar en su ADN es el deseo de producir resultados extraordinarios. Tan obvio como suena no es practicado de forma universal por los altos directivos de muchas organizaciones. Muchos CEOs priorizan algo por encima de los resultados en su lista de prioridades. Esta suele ser la tentación más peligrosa de todas. El deseo de proteger el estatus.

¿Cómo puede una persona no obsesionada por los resultados convertirse en CEO?

Muchos CEOs han sido en su trayectoria fanáticos de los resultados hasta alcanzar su último rol, el de Dirección General. Sin embargo, una vez han llegado muchos de ellos se focalizan primordialmente (a veces de forma inconsciente y sin percibirlo en ellos mismos) en preservar su status. Este dicho popular que dice “cuesta más mantenerse que llegar”, afecta a muchos de nosotros.

Estos directivos se dedican a preservar lo que han consguido, juegan a no perder por encima de jugar a ganar. Actúan de forma reactiva a proteger su lugar más que a crear resultados extraordinarios. Esto ocurre porque en realidad, durante su carrera, detrás de la orientación a resultados ha estado el enfoque a la ganancia personal. Sin otro lugar al que poder ir más que hacia abajo, tiene sentido que una vez han alcanzado la cima, aparece el miedo de ya no ganar más y visualizan como más probable la perdida de estatus. Se focalizan en este momento en proteger su posición. Todo ello lleva al directivo a tomar decisiones buscando proteger su ego o su reputación, o en ocasiones peor aún, evitan tomar decisiones que puedan dañar su imagen. Empiezan a reconocer a aquellos que contribuyen a inflar su ego, a costa de aquellos que contribuyen a los resultados extraordinarios de la compañía.

Seguramente te estarás haciendo una buena pregunta: ¿No se dan cuenta que si se centran en los resultados esto contribuye a alcanzar mejor estatus y satisfacción personal en su carrera?

Si que se dan cuenta, pero no caer en esta tentación tan humana requiere un trabajo personal intenso a lo largo de un periodo de tiempo largo, por ejemplo con el acompañamiento de un Coach. Muchos están dispuestos a hacer el arduo camino. Pedir ayuda y dejarse acompañar suele ser visto como una debilidad y una pérdida de estatus, con lo que acrecienta la complejidad para enfocar adecuadamente estas situaciones. Para este tipo de directivos, perder estatus, aunque sea temporalmente, es inaceptable para los CEOs que han caído en esta tentación.

El mejor consejo para un CEO que desee contribuir creativamente al crecimiento de su compañía es: Haz de los resultados de la organización la medida más importante de tu éxito personal, o deja la aventura como directivo. El futuro de la compañía que lideras es demasiado importante para tus clientes, empleados, sociedad y stockholders como para mantenerlos rehenes de tu ego.”

En las próximas semanas la tentación número dos. Antes de pasar a la siguiente explora en qué sentido caes en esta tentación: Priorizar el estatus por encima de los resultados.

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