Valentía en acción

Estos últimos meses no han sido nada fáciles de gestionar a nivel emocional. La batalla de mi padre contra el cáncer me está haciendo reflexionar y demandando mi mejor versión para apoyarle y estar con él en lo que necesite.

Os puedo decir que sin duda, la valentía está siendo un pilar básico en este momento en el contexto familiar.

En el crecimiento y evolución de AddVenture también estoy viendo que la valentía es el factor crítico diferencial. Gracias a ella estamos construyendo una organización muy sólida y sobre todo, enriquecedora para todos los que formamos parte de ella. En la valentía en el entorno profesional es donde me voy a centrar en esta entrada.

La semana pasada tuvimos en El Campello nuestra reunión trimestral donde la valentía de nuevo se demostró es garantía segura de regalos positivos en muchos sentidos. Por ello, he pensado escribir la primera entrada del año acerca de la valentía y lo mucho que la necesitamos, y la fuerte conexión que tiene con el liderazgo extraordinario.

Esta va a ser la primera de una serie de entradas dedicadas a la valentía. Empezaremos por ver comportamientos limitan o impiden el liderazgo valiente y extraordinario en las organizaciones.

Recordaba estos días reflexionando sobre la valentía un fantástico libro de Brené Brown, Dare to Lead. Recuerdo que la primera vez que lo leí me llamó la atención la conclusión de un estudio que se recoge en libro. Se entrevistó a Senior Leaders de todo el mundo y se les preguntaba que consideraban debía cambiar en el liderazgo en las empresas para ganar en efectividad en este entorno (VUCA) complejo y dinámico donde necesitamos transformar e innovar. La respuesta que se repetía en todas las entrevistas fue:

«Necesitamos líderes con más valentía y crear culturas valientes»

Lo que para mi es muy interesante en este estudio es la identificación de diez conductas que muestran los líderes hoy que obstaculizan la emergencia de la tan deseada valentía. Creo que no solo aplica al ámbito empresarial, sino también a la sociedad en general y a las familias como la mía ahora afrontando un gran reto.

A continuación los enumero, incorporando algunos comentarios y reflexiones fruto de la experiencia desarrollando nuestro trabajo en AddVenture con ejecutivos y en nuestro propio equipo.

1. Evitamos conversaciones retadoras (incluido el feedback honesto). Evitamos compartir los sentimientos, endulzamos o suavizamos las emociones que sentimos por miedo a hacer daño a los demás, o por dudar de nosotros y los demás acerca si podremos sostenerlo. En ocasiones nos preguntamos si la relación podrá con ello. Estar abierto al feedback y tener el compromiso de ofrecerlo a los demás para alimentar su crecimiento es indudablemente un pilar de los sistemas humanos sanos.

2. Focalizamos los esfuerzos en «arreglar» comportamientos problemáticos (o que consideramos problemáticos), en lugar de reconocer y conversar sobre los sentimientos presentes que vivimos en momentos de agitación, tensión y cambio. Ligado al anterior deseamos resolver las situaciones incómodas, deseamos evitar esa incomodidad en lugar de quedarnos en ellas, aprender y crear desde lo presente. Muchas veces caemos en la mentalidad de escasez, de ver solo lo que falta y buscar «problemas» para arreglar. Solo hablamos de lo que no funciona, de lo que falta sin prestar atención al aprecio y valoración de lo que vamos consiguiendo. En la última reunión de AddVentureros nos comprometimos en celebrar, no olvidarlo nos ayuda mucho.

3. La falta de conexión real y empatía nos lleva a dañar la confianza entre nosotros. Muchas veces no entendemos bien que significa empatía. Empatía es entender, conectar donde está el otro y respetar y honrar el valor que tiene dónde está. Muchas veces intuimos dificultad o no sabemos como estar ante determinas situaciones y sentimientos. Por falta de capacidad personal no conectamos profundamente con los demás. El estar únicamente focalizados en nosotros mismos, orientados a lo que necesitamos o deseamos y tener prisa por conseguirlo nos hace olvidar lo que los demás necesitan. Así es como se crea distancia entre nosotros y desconfianza. Escuchar con atención, conectar con el campo emocional, saber escuchar lo que no se dice es muchas veces lo más importante. Hoy en una de las sesiones de coaching con un alto ejecutivo de una multinacional se asombrada al descubrir qué difícil le era conectar con la experiencia de los demás. Que fácil es caer en pensar que lo que me funciona a mi y lo que yo busco y me motiva es lo mismo que mueve a los demás.

4. Solo unos pocos toman riesgos o proponen estrategias disruptivas para responder a las cambiantes demandas de nuestros clientes. Se percibe miedo al error o a ser ridiculizado al probar algo nuevo y fallar. Quedar fuera de juego nos hace pensar que seremos rechazos y nunca bienvenidos de nuevo. Cada elección, cada decisión y cada comportamiento pensamos será juzgado de forma implacable. El éxito mide nuestro valor y estima de los demás. De esta forma nos limitamos, la prudencia y el sobre análisis es nuestra energía primaria y no nos ponemos en riesgo. Pero cuando alguien arriesga y es valiente se abren posibilidades para todos y la valentía se contagia. Se produce una espiral imparable!

5. Quedamos paralizados ante los contratiempos, reveses, decepciones y errores. En lugar de aprender de esos momentos y dedicar conversaciones de calidad en buscar nuevas formas de actuar para responder a las expectativas de los stakeholders o de la sociedad a la que servimos. El nivel de frustración y decepción que somos capaces de gestionar cada vez es menor. La sociedad en la que vivimos no se puede fallar, se debe tener éxito en todo lo que emprendemos. El fracaso no existe. Recuerdo una clienta de coaching, una ejecutiva que al preguntarle que era el éxito para ella me respondió «es la única opción posible! el fracaso no existe en mi diccionario». Lo veo en los jóvenes (y en los no tan jóvenes también) de hoy que no saben en ocasiones «estar» en el error, en hablar de ello para aprender…Parece como que los errores son de otros. Asumir la responsabilidad no es la opción elegida habitualmente. Cuanto que aprender aquí también. Abrir la conversación diciendo ha sido error mío, describir en profundidad lo que ha ocurrido y pedir perdón es el camino más sano y muchas veces el camino menos explorado. Cuando alguien lo hace en el equipo se produce una sensación de distensión y alivio inmediato que libera el potencial de los demás. Tan fácil y a la vez tan difícil de atreverse ¿no?

6. Demasiada vergüenza y culpabilización, no hay suficiente accountability ni aprendizaje. Conecta con el punto anterior. No elegimos mostrar una parte importante de nosotros mismos por miedo a la interpretación que los demás harán de ello. Suponemos erróneamente que mostrarnos tendrá graves consecuencias para nosotros y nuestra imagen. Muchas veces en los grupos humanos, en situaciones de alta exigencia, nos fijamos la expectativa y nos presionamos a nosotros mismos en no fallar. Esto nos tensiona, perdemos frescura, espontaneidad y naturalidad. Parece que reconocer que no sabemos o pedir ayuda es una forma de decir que no estamos a la altura o que no somos lo suficiente para el rol o papel que deseamos y otros esperan que juguemos.

7. No participamos en conversaciones sobre diversidad e inclusión por miedo a decir algo incorrecto o ser inadecuados. Se pierde sinceridad y claridad en la comunicación y las relaciones. No se aportan las opiniones al completo, las opiniones minoritarias no son tenidas en cuenta. Es muy sano para los equipos partir de la premisa de que las opiniones de todos sirven para describir con mayor profundidad la realidad y que es difícil que una opinión no contenga parte de verdad o que una opinión tenga todo la verdad. Escucharnos y sobre todo expresar con valentía nuestra verdad es fundamental. La valentía de nuevo es clave para generar diversidad de opiniones y perspectivas que enriquezcan el análisis y mejoren las elecciones y decisiones del grupo. En las conversaciones en AddVenture es un regalo ver la riqueza de las conversaciones cuando somos valientes para aportar la totalidad de nuestra verdad parcial asumiendo que la integración de perspectivas es la mejor opción. Veo a mis socios crecer de forma determinante en ello, con una humildad y apertura sin perder su voz en el debate que me reta y me hace crecer a mí también.

8. Cuando algo no funciona, las personas y los equipos se precipitan en soluciones inefectivas e insostenibles para salir del paso (reaccionan), en lugar de afrontar el problema e identificar soluciones sostenibles y creativas. En lugar de afrontar el problema y conversar en profundidad y buscar soluciones que ayuden a la organización a avanzar, preferimos en ocasiones solucionar con parches y prisas la papeleta y salir inmaculados de la situación. Esto genera situaciones en las que todos perdemos, no hay ganador ni beneficio alguno para nadie. Estar atentos a que está ocurriendo en trasfondo, considerar las emociones y las dinámicas que se mueven en las profundidades nos permite desvelar que está tratando de ocurrir, que fuerzas están emergiendo y que otras están desvaneciéndose para detectar hacia donde enfocarnos para seguir evolucionando sin quedar atascados o perder fuerza.

9. Los valores organizativos son conceptos abstractos y se sostienen como aspiraciones, no como compromisos ligados a comportamientos que pueden ser aprendidos, medidos y valorados. Este punto es fundamental para mi. Tiene que ver con la coherencia y la solidez. Cuando honramos los valores y los tenemos presentes en las decisiones y procesos que seguimos emerge una fuerza impresionante imparable. En la comunidad de profesionales senior de AddVenture, la transparencia es un valor que muchas veces no es fácil de ejercer pero que cada vez se demuestra que al ser valientes y vivirlo en su plenitud nos enriquece a todos. Compartimos la información sin limitaciones, las conversaciones sobre gestión del equipo son públicas, el feedback como veíamos en el primer punto es claro, directo y a tiempo. Que difícil a veces estar ante determinados ejercicios de transparencia y honestidad, pero siempre tarde o temprano es una garantía de buenas venturas para todos.

10. El perfeccionismo y el miedo están evitando que las personas y los equipos aprendan, evolucionen y crezcan. Creo que este último punto es el resumen de los anteriores. O actúas desde el miedo, en reacción a algo que no deseas perder, o en base a la contribución y servicio a los demás. En AddVenture el compromiso es hacer aquello que sentimos va a servirnos más a todos, en lugar de priorizar nuestro confort y la facilidad. A veces las cosas fluyen fácil, en otras ocasiones las cosas no funcionan. Para hacer fluir la energía, hace falta evitar caer en la tentación y hacer aquello que a corto plazo y para nuestro ego resultaría más atractivo y enriquecedor. Mis colegas de AddVenture me demostraron de nuevo la semana pasada, que el camino corto, fácil y de enriquecimiento únicamente personal no suele ser el más ecológico y sostenible. Gracias de corazón colegas por lo mucho que me inspiráis y me hacéis crecer! Hablamos en nuestra reunión de sostenibilidad y creo que este es el punto. Actuamos movidos por Propósito o por el miedo. Siento que hemos hecho una apuesta decidida por lo primero, y tengo que deciros que funciona!!!! Conectados con el Propósito la valentía emerge sin forzarla, no hay duda de lo que debemos hacer. Nos refuerza el compromiso de traerlo a nuestros clientes con fuerza. Somos un grupo de valientes practitioners. Deseamos practicar entre nosotros para poderla aportar con convencimiento y coherencia a nuestros clientes las lecciones aprendidas y ellos deciden en última instancia si les sirve o no.

Viendo la lista nos damos cuenta como estos comportamientos no se circunscribe en el entorno empresarial, sino que es el reflejo de los dilemas y los retos que vivimos dentro de cada uno de nosotros como seres humanos. Es el reto diario de encontrar la forma de mostrarnos de forma auténtica y ser nosotros mismos. La valentía es un ejercicio de mostrarnos, de confiar en que desde la autenticidad es cuando hacemos nuestra mayor contribución.

No es posible liderar sin mostrarnos, sin confiar en nuestra vulnerabilidad y humanidad!

No puedes liderar sin ponerte en juego

Cuando nos mostramos el impacto en nosotros es beneficioso, el impacto en los demás es positivo y la cultura o ambiente de trabajo que co-creamos es enriquecedora.

Así que beneficios muchos, y miedos y retos personales también. Si fuera tan fácil no escribiríamos tanto sobre ello, ¿no? En la siguiente entrada de la serie compartiré como activar la valentía en nosotros y que hacer para potenciarla en nuestro entorno organizativo.

¿Listo para ponerte en juego?

 

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